DEL RETIRO AL METROPOLITANO
Campo del Retiro 1903-1913
En un solar situado detrás de las tapias del Retiro, conocido como el “campo de la rana”, se ubicó el primer campo de fútbol del Athletic Club de Madrid, donde el 2 de mayo de 1903 se organizó un partido entre sus socios.
La implicación de sus socios y jugadores era de tal magnitud que hasta el terreno de juego era alisado por ellos mismos, al igual que debían pintar las líneas del campo y fijar las porterías en el suelo. Era un campo que estaba sin vallar pero circundado por una zanja, para evitar que los carros de basura accediesen para arrojar desperdicios. En estos terrenos no sólo se practicaba el nuevo deporte sino que también en ocasiones se utilizaba como espacio de instrucción militar.
Para aquella época, el campo del Retiro no sólo era uno de los mejores de la capital sino también de España, que con el paso de los años originaría nuevas necesidades.
Campo de O´Donnell 1913-1923
La creciente asistencia de aficionados para presenciar los encuentros de “foot-ball” originó la obligación, y a su vez una oportunidad de ingresos, de construir un nuevo campo, en esta ocasión vallado, para poder cobrar entrada a las personas que querían contemplar el espectáculo.
En la mañana de 9 de Febrero de 1913, se inauguró el campo de O´Donnell disputándose un encuentro entre el Athletic Club de Madrid y el de Bilbao, con unos 10.000 espectadores como testigos. El nuevo terreno de juego, cuyo principal impulsor fue el presidente de entonces D. Julián Ruete, se convirtió en el mejor de la capital de España, hasta tal punto que en el año 1921 se disputó el primer partido internacional en Madrid, entre Portugal y España.
Se caracterizaba de una perfecta visión y suponía el primer campo vallado de España, incluso contaba con pistas de tenis y se practicaban otros deportes como hockey y beisbol.
Stadium Metropolitano 1923-1966
D. José María Otamendi, uno de los promotores de la compañía del Metropolitano Alfonso XIII, emprendió la proeza de dotar a Madrid de un gran recinto para albergar encuentros de fútbol de primer rango y otras disciplinas: el Stadium Metropolitano.
Aprovechando esta circunstancia, el presidente de nuestra entidad, D. Julián Ruete, realizó las gestiones oportunas para utilizar este estadio y disputar los encuentros del Athletic madrileño.
El 13 de mayo de 1923, ocupando el palco de honor en representación de la familia real española, la reina Dª. María Cristina, madre de Alfonso XIII, y realizando el saque de honor el infante D. Juan de Borbón , se celebró el acto oficial de inauguración del estadio, ante 20.000 espectadores, disputándose un partido entre los equipos del Athletic Club de Madrid y la Real Sociedad, ganando los rojiblancos por 2-1.
La configuración arquitectónica del estadio, junto con su magnífico emplazamiento, pronto fue digno de admiración. En la zona del fondo de unas de las porterías, aprovechando la peculiaridad del terreno que formaba un anfiteatro natural, se cimentó la famosa y espectacular “gradona”, lugar que dio cobijo a miles de aficionados que disfrutaban del buen espectáculo deportivo, punto de encuentro y vivencias donde cada vez que se marcaba un gol la gente vibraba y se originaban avalanchas de alegría.
Desde la parte superior de la “gradona”, se accedía al campo a una altura de 16 metros sobre el nivel del mismo, observando una perfecta visión cenital del Stadium, que provocaba una impresión maravillosa.
El terreno de juego, cuyas medidas eran de 110 x 73 metros, en su origen estaba rodeado de una pista multiusos para albergar otros deportes como atletismo o carreras de galgos.